Escultura griega

marilopez0988
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Escultura griega

Mensaje por marilopez0988 » Lun Jun 17, 2019 4:19 pm

Escultura de la Antigua Grecia
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El Auriga de Delfos, escultura del periodo clásico.
La escultura de la Antigua Grecia alcanzó el ideal de la belleza artística hasta donde pudo llegar por sí solo el ingenio humano. Aunque Grecia floreció en todas las Bellas Artes, ninguna le distingue tanto como la escultura.

Cultivó el arte de la Antigua Grecia todos los géneros de escultura, adoptando con predilección el mármol y el bronce como material escultórico y tomando como asuntos principales los mitológicos y los guerreros a los cuales añadió en su última época el retrato de personajes históricos.

Forman su característica en los mejores tiempos del Arte (los de Fidias) la expresión de la realidad idealizada, la regular proporción orgánica, el alejamiento de lo vago y monstruoso, la precisión en los contornos y detalles, la armonía y belleza en las formas y la finura en la ejecución.


Índice
1 División de la escultura
2 Periodo geométrico
3 Periodo arcaico
4 Período clásico
5 Período helenístico
6 Glíptica
7 Coroplastia
8 Referencias
9 Enlaces externos
División de la escultura

La Venus de Milo, escultura que debió ser ejecutada entre los años 130 y 100 a. C. pero que pudo estar inspirada en algún modelo del periodo clásico.
Suele dividirse la escultura griega en cuatro periodos históricos bien delimitados a los cuales precede el protohistórico1​ o minoico2​ y micénico.3​ En éste, se desarrolló por espacio de unos veinte siglos (desde el año 3000 al 1100 a. C. aproximadamente) un arte rudimentario pero lleno de vida y movimiento que modeló el barro y trabajó la piedra, el marfil, el hueso e incluso el oro, el plomo y el bronce, produciendo relieve, grabados, entalles mitológicos en piedras finas y pequeñas estatuas e idolillos. Aunque labrados con cierta tosquedad, se presentan a veces con admirable corrección en el dibujo que parece recordar el arte de los cazadores del reno los cuales pudieron tener con la civilización egea algún lazo histórico.

Los cuatro períodos arqueológicos que tras un prolongado silencio artístico siguieron al micénico se distinguen del siguiente modo:

El período de formación, desde aproximadamente el 620 a. C. al 540 a. C.
El período arcaico, desde el 540 a. C. al 460 a. C.
El período de perfección o clásico, hasta finales del siglo IV a. C.
El período de difusión, que algunos llaman de decadencia, después de Alejandro Magno hasta la conquista de Grecia por Roma, de 323 a. C. a 146 a. C.
Periodo geométrico
Artículo principal: Periodo geométrico
En el primer período después de los rudimentarios ídolos de madera llamados xoanon, planos por delante y por detrás y redondeados en los bordes, descubiertos en Delos (atribuidos al mítico Dédalo) y después de las primeras estatuas de mármol de tosco labrado y a modo de columnas, va recorriendo el arte un camino de progreso que empieza en las escuelas jónico-asiáticas de Samos y Quíos (islas de Asia Menor) y sigue en la dórica Sición (Peloponeso) a principios del siglo VI. Las jónicas se distinguen por cierta elegancia y simetría en el plegado de los paños como es de ver en las diferentes Ártemis (o Dianas primitivas) que son obras principales de dichas escuelas. La dórica, por la robustez y el aspecto varonil de sus figuras y unas y otras por los reflejos de la tradición asiática en que debieron inspirarse, imitando modelos de procedencia oriental, traídos por el comercio. No obstante, en la escuela dórica se hace menos visible el influjo asiático y se revela ya por el espíritu de independencia sobre todo, en la talla de sus Apolos desnudos y de aspecto varonil. En los relieves de este periodo se advierte por lo general la misma técnica de los asirios arriba mencionada.

Periodo arcaico
Artículo principal: Escultura griega arcaica

Kuros del Asclepeion de Paros.
El segundo período se caracteriza por la independencia que el arte griego, ya formado, va realizando respecto de imitaciones orientales y por el tipo atlético dado a sus estatuas que en su gran parte representan a los vencedores en los juegos olímpicos aunque se llamen Apolos.

Esta última y quizás también la de Egina más bien deben llamarse en escuelas áticas de influencia dórica pues seguían la tradición jónica en el plegado de los paños con bastante finura y exceso de simetría. Las escuelas propiamente dóricas se reducen a las tres primeras ciudades de la lista como situadas en el Peloponeso, las cuales forman la llamada escuela argivo-sicionia, que labró las estatuas atléticas de bronce. En Asia Menor y las islas del mar Egeo continúan vivas en este periodo las imitaciones orientales y en todos los centros nombrados aún se observa alguna rigidez, uniformidad y falta de expresión en las figuras con cierta sonrisa amanerada e inexpresiva lo cual es distintivo del periodo arcaico.

En la escultura griega arcaica se mantienen aún los rasgos hieráticos y rígidos con composiciones geométricas y cerradas respetando la ley de frontalidad. Se creó un convencionalismo formal de la figura tendente a su geometrización con los brazos rectos y pegados al cuerpo (a excepción de las mujeres con brazos en posición oferente), la anatomía muscular marcada de forma esquemática y un pelo largo y recto con corte rectangular que enmarca unos ojos almendrados y unas orejas en forma de voluta que recordarían al orden jónico arquitectónico. Las vestimentas de las mujeres eran policromadas y con motivos geométricos.

Su evolución haría que las formas se estilizaran y se pulieran las más toscas y rectas en la época clásica.

Ejemplo de este tipo de escultura del período preclásico griego es el kuros, procedente del Asclepeion de Paros, mármol pario, h. 540 a. C., Museo del Louvre, con la típica sonrisa arcaica o eginética. Otra muestra de este periodo es la conocida como Dama de Auxerre, una koré.

Véase también: Estilo severo
Período clásico
Artículo principal: Escultura griega clásica
El tercer período señala el apogeo de la escultura, siendo Fidias el que a mediados del siglo V a. C. la llevó a su esplendor. Pero antes forman una especie de transición los escultores Cálamis y Mirón, los cuales vencen la rigidez del anterior periodo dando a las figuras delicadeza y gracia el primero y expresión de movimiento el segundo. Fidias, condiscípulo de Mirón en la escuela de Agéladas (de Argos), se celebra como escultor de los dioses pues nadie como él en el mundo antiguo supo dar a sus creaciones artísticas actitud noble y serena y sello de lo divino sin que le hiciera falta para ello el simbolismo. Obras suyas fueron entre otras:


Lucha entre lápitas y centauros. Friso del templo de Zeus en Olimpia.
las estatuas crisoelefantinas (de oro y marfil) de Zeus para el templo de Olimpia y la de Atenea para el Partenón de Atenas. Esta última medía unos doce metros sobre su pedestal, siendo de marfil las carnaciones y oro las vestiduras.
algunas de las esculturas que adornaban los tímpanos y frisos de este segundo templo.
Contemporáneo y condiscípulo de Fidias fue Policleto, que en su tiempo alcanzó tanta fama como él, notable por la corrección en el dibujo, finura en los detalles y expresión noble de la fuerza y forma humanas, en contraposición al tipo sobrehumano de Fidias. Ambos artistas se consideran como genios superiores de la escultura. Policleto fijó el canon escultórico, modificado después por Eufránor y Lisipo y representa con Mirón el progreso de la escuela argivo-sicionia o dórica de Canaco y Agéladas, siendo obras suyas varios atletas y la famosa Amazona presente en los Museos Vaticanos.


Victoria de Samotracia.
Los imitadores de Fidias constituyen la escuela llamada de tradición ática o jónica en la cual brillan Agorácrito, Alcámenes y Peonio. Se cuentan entre las mejores obras de la escuela las siguientes:

las cariátides del Erecteión
los relieves del templo de la Victoria Áptera
las estatuas del frontón del templo de Olimpia.
A la misma tradición se hace corresponder el puteal o brocal de pozo con bajorrelieves que guarda el Museo Arqueológico Nacional de España, que fue hallado en Madrid y es conocido como el Puteal de la Moncloa. Continuadores de la escuela dórica de Policleto fueron Pericletes, Arístides y Atenodoro.

Entrado ya el siglo IV a. C., la escultura toma un carácter realista que degenera en sensualismo con Escopas y Praxíteles (pertenecientes más bien a la escuela ática) al buscar el sentimiento, la gracia y la delicadeza en vez de la grandiosidad y elevación que distinguía a los anteriores. De esta época y, sobre todo, de Praxíteles son varios Faunos, Afroditas, Dionisos y Apolos sin las formas atléticas de tradición dórica. A Escopas se atribuye entre sus mejores obras

el grupo de Níobe con su hija
la Afrodita de Cnido
la Victoria de Samotracia, en el Museo del Louvre
incluso, la Venus de Milo (muy discutida y puede ser una Anfítrite de la escuela de Fidias), también en el Museo del Louvre.
En cambio, los escultores de la escuela argivosicionia como Eufranor y Lisipo, continúan fieles al espíritu clásico sin dejar de ser muy realistas. A Lisipo atribuyó Plinio el Viejo, más de 1.500 estatuas, la mayor parte de bronce y se distingue en la expresión del carácter individual que supo imprimir en ellas. A él o a otro escultor de Quíos se adjudica la cuadriga de bronce dorado que hoy adorna la fachada de San Marcos de Venecia (y que otros suponen romana de la época de Nerón) y de él fueron todas las esculturas que representaron a Alejandro Magno. Entre los escultores del Peloponeso que siguieron la misma línea realista figura Cares de Lindos, autor de la gigantesca estatua del Sol de 33 metros conocida como el Coloso de Rodas que estuvo en la isla de este nombre.

Período helenístico
Artículo principal: Escultura helenística

Laoconte y sus hijos.
El cuarto período que es el de difusión se llama también alejandrino y helenístico por corresponder a la época de helenismo abierta por Alejandro Magno.

En él, las escuelas salen de Grecia y figuran principalmente en Pérgamo, Rodas, Tralles, Antioquía y Alejandría, distinguiéndose por su realismo, alguna exageración en las actitudes, predilección por las escenas trágicas o dolorosas y cultivo por el retrato. Son muy celebrados:

el grupo de Laoconte y sus hijos de la escuela de Rodas, que hoy se halla en el Museo del Vaticano
el Toro Farnesio de la escuela de Tralles
el Gálata moribundo de la escuela de Pérgamo.
La escuela griega de Alejandría se distinguió por los asuntos simbólicos o alegóricos y los rústicos o campestres que fueron objeto de sus relieves o estatuas.

Glíptica
Durante todos los periodos enumerados, se cultivó en Grecia con perfección admirable la glíptica, ya ensayada en el arte micénico y antes cultivada en Egipto y Caldea. Se conservan en los Museos magníficas colecciones de primorosos entalles y camafeos, labrados con piedras finas (ágatas, por lo común con sus afines) que sirvieron para anillos y demás joyas de la opulencia griega y que tal vez mejor que los demás objetos artísticos, revelan el gusto y la habilidad insuperable del pueblo griego para con la escultura. Tomó por patrón de su glíptica en sus principios el escarabeo de los egipcios sustituyendo el jeroglífico por la figura mitológica y alguna inscripción griega. Y aunque desde el siglo V a. C. se fue abandonando la forma del escarabajo, conservó siempre el corte oval o elíptico y convexo en las gemas grabadas. La más notable de éstas es un camafeo de la época helenística, labrado tal vez en Alejandría y conservado en el Museo del Hermitage en San Petersburgo. Representa los bustos de un Tolomeo y su esposa (Tolomeo II y Arsinoe, probablemente) y mide 17 centímetros de largo por 13 de ancho. Se denomina Camafeo Gonzaga por haber pertenecido al duque de Mantua. A dichos camafeos de factura griega deben agregarse también los llamados vasos murrinos (nombre que, al parecer, les da Plinio el Viejo) y son ciertas copas talladas en ágata u otra piedra fina que suelen tener relieves magníficos. Los más famosos entre éstos son

la llamada Copa de los Tolomeos, vaso de ágata con pie y con figuras alusivas a Baco
la Taza Farnesio, del Museo de Nápoles.
Ambas pueden considerarse obra helenística de Alejandría. Dicha taza tiene la forma de un platillo de cornalina de ocho centímetros de diámetro con ocho figuras en el interior y la cabeza de Medusa en la externa. La glíptica griega y romana no ha podido ser superada nunca ni siquiera por el arte moderno...

Coroplastia
En trabajos de coroplastia (estatuas y relieves de barro cocido) sobresalió igualmente el pueblo artista por excelencia siendo muy celebradas las estatuitas de Tanagra (en la antigua Beocia) y de Mirina (cerca de Esmirna, en Asia Menor) por sus acabados de perfiles. Datan de los siglos IV a. C. y III a. C. las mejores de estas obras aunque ya empezaron en el VI a. C. y siguieron labrándose en la época romana, las cuales reproducen con frecuencia y a escala las obras maestras de los grandes artistas griegos. A imitación de las griegas, se modelaron otras en Sicilia, Etruria y Roma.

Referencias
adj. Perteneciente o relativo a la protohistoria. Real Academia Española
adj. Perteneciente o relativo a la antigua Creta. Real Academia Española
El período micénico se caracteriza en arquitectura por los robustos muros y palacios de aparejo ya ciclópeo, poligonal y medio escuadrado y por las tumbas de cúpula falsa la cuales se hallan diseminadas por las regiones de Grecia y mar Egeo.
El contenido de este artículo incorpora material de Arqueología y bellas artes, de 1922, de Francisco Naval y Ayerbe, que se encuentra en el dominio público.
Enlaces externos
Introducción a la escultura griega.
Pioneros, vídeo de 29 minutos (en ocho cortes) que recoge con imágenes y música la evolución de la escultura griega desde la época arcaica hasta la helenística.
Los diferentes periodos en imágenes.
Calístrato: Descripciones de estatuas.
Texto griego en el Proyecto Perseus. Empleando el rótulo activo "load", que se halla en la parte superior derecha, se obtiene ayuda en inglés con el vocabulario griego del texto.

La escultura griega
Inglés
Cenefa
Importante La escultura es la manifestación artística en la que más destacaron los Artegriegos. El tema que más repitieron fue el del cuerpo humano, que sirvió para representar a héroes, divinidades y mortales.

Escultura de Poseidón en bronce
Escultura de Poseidón
Al igual que en su arquitectura, los griegos valoraron especialmente la proporción, el equilibrio y el ideal de belleza. Los materiales que más emplearon fueron el mármol (coloreado) y el bronce.
Kurós de Melos
Kuros
En función de la evolución técnica, pueden distinguirse tres etapas:

La época Arcaica (s. VII y VI a. C.)

Venus de Auxerre. Animación

Animación Animación

La Venus de Auxerre
(En inglés)

Fuente: Museo del Louvre
Durante la misma las figuras eran representadas normalmente de manera estática (sin movimiento), de frente (ley de la frontalidad) y en posturas rígidas. Sus ojos eran grandes y expresaban una sonrisa forzada (sonrisa arcáica). En ellas se aprecia una clara influencia de la escultura egipcia. Son muy representativos de este período los llamados "Kuroi" (jóvenes atletas).

Discóbolo de Mirón
Discóbolo de Mirón
La época Clásica (s. V y parte del IV a. C.)

Las figuras se hicieron más naturales y expresivas, adquiriendo más movimiento y posturas menos forzadas.

Escultura del Partenon(En inglés)

Animación Animación

Eculturas del Partenón
Desapareció la ley de la frontalidad. Los escultores se afanaron en la búsqueda de la perfección y la belleza ideal, aplicando estrictos cánones o reglas en sus obras. Fidias (esculturas del Partenón), Mirón, Policleto y Praxiteles fueron los más importantes.
La época Helenística (s. IV-II a. C.)

Laocoonte y sus hijos devorados por la serpiente
Laocoonte
En este período las esculturas fueron dotadas de mayor dinamismo (movimiento), así como de gran realismo. Ya no se trataba de representar el ideal de belleza, sino la naturaleza tal cual es, fuese alegre o dolorosa, bella o fea o, incluso, trágica (Muerte de Laocoonte y sus hijos).

El Gladiador Borghese. Éfeso, s. I a. C.(En inglés)

Animación Animación
Estatua del gladiador

Fuente: Museo del Louvre
La escultura griega fue imitada y reproducida por los romanos. Gracias a ellos conocemos cómo fueron muchas de las grandes obras hoy desaparecidas. Al igual que la arquitectura, ejerció una importantísima influencia en estilos más modernos, tales como el renacentista y el neoclásico.
Caracteres generales

Los ideales del pueblo griego brillan en la escultura; sus creaciones señalan una de las cimas de toda la historia del arte. Evoluciona de forma clara, lenta, pero perceptible a lo largo de los siglos. Si la simetría y la frontalidad son elementos importantes en la escultura arcaica, romperán ambas reglas con el tiempo y dotarán a las figuras de una movilidad y expresividad admirables.

Los escultores plasman en la figura humana sus concepciones de belleza física y equilibrio espiritual. La belleza lleva a una anatomía armoniosa, que idealiza el cuerpo humano. La expresión, como exteriorización de los sentimientos, acompañará a estos cuerpos. Hay una fusión entre la vertiente espiritual del hombre y su fachada física.

El movimiento es otro objetivo de la escultura. En los ángulos de los frontones los artistas aprenden a doblar la figura o a relacionar dinámicamente los grupos.

Temática

La escultura griega es fundamentalmente humanista y figurativa. Humanista, porque la temática de la escultura griega (tanto en bulto redondo como en relieve) la podríamos clasificar así: dioses y diosas (antropomorfizados), bien aislados, bien formando grupos; atletas vencedores de los juegos diversos que había en Grecia; escenas mitológicas; leyendas de los héroes de la antigüedad griega; monumentos conmemorativos; y ya en el período helenístico, temas de lo más diverso.

Se abandona prácticamente la escultura animalística que se había dado en Persia, Egipto. Por otra parte, lo que podríamos llamar arte decorativo -cerámica, relieves de toda clase, figurillas de metal o terracota- se reduce a un papel secundario.

Materiales

La mayoría de las esculturas son de piedra y especialmente de mármol. Desgraciadamente, se han perdido los colores de esta escultura griega (en bulto redondo o en relieve). No sólo las vestiduras, los cabellos, los ojos y labios estaban pintados, sino que algunos detalles, como bordados o diversos accesorios del traje, no se indicaban más que por la pintura. Las carnes recibían un tratamiento especial a base de ceras claras. Esta viva policromía hacía a la obra plástica más alegre e inteligible.

El bronce era el material favorito para realizar estatuas exentas. Pero las obras que han sobrevivido están hoy fuertemente oxidados, aunque los antiguos impedían su formación mediante limpiezas frecuentes. El color propio de los bronces era el del metal brillante. En los ojos incrustaban una pasta de vidrio; los labios se recubrían de una hoja de cobre rojo; los dientes con frecuencia eran representados por una plaquita de plata cincelada. Todos estos efectos (postizos), que han desaparecido, intentaban conferir a la estatua una especie de policromía de tendencia realista.

La técnica más preciada era la criselefantina (oro y marfil), reservada a la divinidad.

EL principal problema de la escultura griega es la falta de obras originales. Quedan pocos mármoles de los siglos V y IV, si se exceptúan los relieves monumentales: frontones, metopas y frisos. Ante la carencia de originales, la escultura griega es conocida por copias de mármol de época romana, cuando los Césares y los miembros de la aristocracia imperial mandaban reproducirlas para adornar sus palacios, villas, temas, etc.

Técnicas

Unas veces la operación consistía en disminuir con el martillo el bloque de mármol hasta lograr un volumen aproximado al de la estatua deseada, basándose en la medida prefijada en el bloque. Otras veces usaban modelos o plantillas incisas a cincel en el bloque de mármol. En el bulto redondo la elaboración se desplegaba al mismo tiempo en todos los lados, cortando capas sucesivas de mármol, con el fin de mantener constantemente la proporción del boceto. Con el escalpelo y el cincel terminaban la escultura. En el helenístico aparece el reticulado, que permite la determinación mecánica de las proporciones de la estatua. La obra se realiza por zonas, pudiendo aparecer partes ya terminadas junto a otras sólo esbozadas.

La técnica para fundir los bronces era en, la época clásica, la de la cera perdida. Primero se hacía un soporte con un modelado ya aproximado de la escultura que se deseaba realizar. Sobre él iba la cera, donde ya se acababa el modelado, la talla y las incisiones. La cera se recubría de una mezcla de ladrillo, yeso y agua, para formar una pasta porosa. Se echaba el bronce fundido, que ocupaba la capa de cera. Se remataba la obra ya con el cincel. En el período helenístico la técnica experimenta una variación. Las esculturas en bronce se hacían por piezas separadas, que después eran soldadas con clavos. Se acababa la obra con el buril, con el que se ocultaban las soldaduras de las partes.








































2.- Período arcaico

Las esculturas más antiguas -xoana- no se han conservado; eran de madera con un ligero estrechamiento en la cintura, lo que recuerda al tronco de un árbol. Su hieratismo lo pone en relación con Oriente. Las conocemos por modelos realizados ya en piedra, como la Dama de Auxerre. Inspiradas en la escultura monumental de piedra egipcia o mesopotámica, pronto empiezan a mostrarse más dinámicas que aquellas. La Dama de Auxerre (Louvre) es un ejemplo de ello. Realizada entre el 660-580 a.C., representa una figura de carácter religioso. Recoge del mundo oriental: tipo de diosa de la fertilidad; sistema de proporciones; peinado.

Los kuros representan atletas desnudos (Cleobis y Bitón y otros). La desnudez en el arte griego antiguo está reservada para las esculturas conmemorativas en honor de los atletas victoriosos en los juegos olímpicos griegos. Presentan rasgos de arcaísmo: labios cerrados, larga cabellera dispuesta radialmente y terminando en rizos sobre la frente, pelo ordenado en superficies geométricas. Presentan la llamada sonrisa arcaica. La expresión hierática, los brazos pegados al cuerpo, las extremidades inferiores, aun cuando se disponen en plan de marcha, con las plantas adheridas al suelo, son rasgos que se irán alterando poco a poco, pero con rapidez, separando los brazos y levantando la planta del pie. Observan la ley de frontalidad, con un punto de visión principal (el frontal), y otro dorsal, de visión secundaria. Las visiones laterales tienen su gracia por el compás abierto de las piernas y la flexión del brazo. Presentan también una ley de simetría. Las regiones del cuerpo humano están aisladas: pectorales, separación de tórax y abdomen, pelvis, rodillas, aparecen delimitados con rigidez. Pero a medida que avanza el tiempo, la rigidez empieza a suavizarse (Kuros Anavisos, Apolo Strangford y otros). Estas mismas características se presentan en otras figuras (Jinete Rampin, el Moscóforo, etc.).

Las korai nos muestran la misma búsqueda y evolución. Aparecen vestidas, envueltas en una larga y ceñida túnica, encima de la cual hay un ancho manto o un corto chal. Estas telas forman infinidad de pliegues, dispuestos en paralelo, en zigzag o en abanico. Suelen tener una mano libre y la otra apoyada en la cadera. En el rostro prende la misma sonrisa que en los kuroi, y el pelo cae en largas trenzas dispuestas en zigzag.

La Hera de Samos (Louvre) presenta los pliegues de túnica y manto netamente diferenciados mediante apretadas incisiones. Es el tipo más perfecto de adaptación de la figura humana a la forma de árbol o de columna.

La escultura monumental aparece ya en este período arcaico. En las metopas se colocan relieves con figuras, en número que no supera a las tres, que se adaptan a la forma cuadrada del espacio. Aparecen unos héroes que acaban con monstruos a los que vencen, implantando así la justicia. Los frontones se ocupan con escenas escultóricas de bulto completo, adaptándose a la forma triangular del tímpano; así se cumple la ley de adaptación al marco. Los temas son de luchas o adoración.




Cleobis y Viton

Koré con peplos









3.- Período severo

Se da en la primera mitad del V, entre el 480-450 a.C. No es todavía la escultura equiparable a la del período clásico, pero presenta suficientes diferencias con la escultura de los siglos VII y VI. Entre las obras de este momento, merece destacarse la decoración escultórica del templo de Zeus en Olimpia, constituida por los dos tímpanos. La rigidez arcaica va desapareciendo. Las formas humanas son más blandas y sensibles. La anatomía es más justa, el arte de agrupar a los personajes es más sabio. El estilo se muestra más avanzado, pero en detalles, como el plegado de algunos vestidos y en la interpretación del cabello, aunque suavizadas, persisten las modas arcaicas.

Valores similares se consiguen con los trabajos en bronce. De este momento es el primer grupo estatuario público o conmemorativo que conocemos, Los Tiranicidas. Se conserva una copia en mármol. La factura es todavía arcaica, pero la toma de posesión del espacio, el movimiento y la ausencia de frontalismo, nos indican la proximidad del período clásico.

El Auriga de Delfos formaría parte de un conjunto integrado por una cuadriga y el propio auriga. Como propio del arcaísmo tiene el cabello plano y los pliegues del jitón caen rígidos, como acanaladuras de la columna dórica. El naturalismo de la cabeza armoniza con el esquematismo del vestido. La vivacidad del rostro fue acentuada con la adición de ojos de cristal.

Los relieves del Trono Ludovisi, aun cuando conservan algunos rasgos arcaicos, nos introducen ya en principios que distinguen a la escultura clásica; el cuerpo se dobla y las piernas se cruzan, las formas anatómicas adquieren una ondulación flexible, los vestidos se transparentan acusándose claramente el desnudo. En el centro se ve el nacimiento de Venus de las aguas del mar, de donde sale ayudada por dos servidoras.








Auriga de Delfos





4.- Período clásico (segunda mitad del siglo V)

Hacia el 450, la escultura alcanza su máxima perfección y serenidad; el ideal de equilibrio griego encuentra en ella un lenguaje, un medio de expresión. En el siglo IV a.C., agotadas las posibilidades en la representación de la belleza ideal, los escultores otorgarán mayor atención a la expresión de los sentimientos en los rostros. Entre el 450 y el 400 a.C. (segunda mitad del V), en la época de Pericles, y correspondiendose con la edad de oro de la arquitectura griega, en pleno dominio de la técnica, los artistas griegos van a crear los tipos que se consideran más representativos del ideal clásico. Atenas se llena de grandes artistas.

Mirón es un broncista. En las reproducciones romanas en mármol del Discóbolo vemos la captación del movimiento en el momento de máximo desequilibrio del cuerpo; es un instante fugaz, en el que el atleta se dispone a iniciar el giro para soltar el disco, con el cuerpo contraído y apoyado con fuerza en el pie derecho. Presenta un movimiento en potencia, sugerido. Apartándose del ideal de atleta con los dos pies apoyados en el suelo, concibe al héroe con el pie izquierdo apoyado en sus dedos. Su contemplación desvió la atención del arcaísmo del cabello y de la expresión (el rostro permanece inalterable, sin acompañar sicológicamente la acción), o de los músculos planos y de la colocación sin profundidad de brazos y piernas. La ley de frontalidad está presente, pues la obra se trata como un relieve, con carácter plano, distribuyendo sus miembros con arreglo a la máxima claridad que requiere la ley de frontalidad. Atenea, copia en mármol de un original en bronce.

Fidias es el artista en quien culminan los esfuerzos de la escultura griega por la conquista de la belleza ideal. Sus personajes son los verdaderos prototipos que sólo raras veces, y de manera imperfecta, se reflejan en los mortales. Encarna lo que podríamos llamar el ideal de belleza clásica.

Ha sido el intérprete de la majestad de los dioses. Jamás se ha manifestado mejor el concepto que los griegos tenían de la divinidad como en la estatua criselefantina de Zeus en Olimpia, terminada hacia el 448 y que constituyó su gloria. Nos presenta al dios sentado en su trono, henchido de majestad y grandeza.

Entre sus obras destacan las tres imágenes de Atenea que se encontraban en la Acrópolis de Atenas: Promakhos, Lemnia y Parthenos. La estatua en la que pone mayor empeño es la llamada Atenea Parthenos; en ella que emplea la técnica criselefantina. De unos diez metros de altura, no se conserva nada de ella. Conocemos su aspecto por reproducciones y minuciosas descripciones literarias.

La decoración del Partenón se hace directamente por él o bajo su dirección. En el frontón oriental representa el nacimiento de Atenea (a la que está dedicado el templo), al que asisten, formando un grupo, las Parcas; otro conjunto está formado por Deméter, Perséfone e Iris. De este conjunto no se conservan las estatuas de Palas Atenea y Zeus, que irían en la parte central. En las Parcas se observa el naturalismo de las actitudes. Las figuras se envuelven en múltiples pliegues que revelan perfectamente la anatomía interior.

Las noventa y dos metopas representan los combates que hubo de librar el rey de Atenas, Teseo, con gigantes, amazonas y centauros para apartarlos de la ciudad. Aquí son más apreciables los cambios compositivos, con ritmos oblicuos y valoración de vacíos, que los valores iconográficos. El relieve (altorrelieve) plástico es muy voluminoso, de suerte que en la práctica son esculturas de casi bulto redondo que tocan el plano del fondo.

El friso de la Procesión de las Panateneas se encuentra en la parte alta de la galería exterior. De un metro de altura, rodea por completo al templo. Representa la procesión de las Panateneas Mayores, que cada cuatro años se dirigían a la Acrópolis para revestir la estatua de Atenea del peplo que cuatro muchachas de la aristocracia urbana habían bordado para la diosa. También se representan, intercaladas, las Panateneas Menores, que tenían lugar cada año el 28 de julio, y en las que la ciudad subía a la Acrópolis en procesión para celebrar la hecatombe de ganado que se ofrecía a Atenea, distribuyendo luego la carne entre los asistentes, que la consumían en un alegre banquete. Es el tema de la procesión del mundo oriental, pero con diferencias, pues rompe con la serie continua. Aquí hay naturalismo, variedad de ritmos, actitudes y expresiones, sentimiento de la dignidad humana y representación directa y asequible de los dioses. El pensamiento religioso y cívico envuelve el desfile. El relieve acusa un modelado plástico insuperable, con pliegues llenos de elegancia e inteligencia.


Policleto renueva el tipo de kuros y escribe el Canon, que no se conserva, sobre las proporciones de la figura humana. Los griegos dedican atención al problema de las proporciones, ya que su cultura era eminentemente antropocéntrica. Funda las proporciones en el principio de que las partes están en relación con el todo. El dedo, la cabeza, el pie, mantienen una precisa relación con el todo corporal. Las proporciones buscadas parece que están contenidas en el Doríforo (portador de la lanza), prototipo del cuerpo varonil perfecto, de elegancia austera, sin afeminamiento, pero también de formas hercúleas. Representa a un joven en marcha acompasada, con movimientos armónicos. En el pensamiento de Policleto, el dedo, y mejor aún, la cabeza (desde el mentón hasta el arranque del pelo), es la unidad de medida. Aproximadamente la estatua total debe tener la altura de siete cabezas. El cuerpo humano se divide en regiones bien delimitadas, casi cuadradas. El rostro tiende a lo esférico, dividiéndolo en tres partes iguales que corresponden a la frente, nariz, y a la distancia desde ésta al mentón. Vemos un estudio suavemente armonizado del movimiento, atemperado, de forma que unas actitudes se contrarrestan con otras, manteniendo un ponderado equilibrio. Es el contraposto o contrabalanceo. Este cambio supone la réplica al principio de frontalidad, lo que determina la desaparición del principio de simetría.

El Diadoumenos (el que se aplica una banda) representa a un atleta vencedor colocándose la cinta de los campeones olímpicos. Carece de la dureza de planos del Doríforo y está más graciosamente movido, pero responde al mismo ideal de belleza.












Discóbolo de Mirón. Copia en mármol













Caballo. Frontón del Partenón.

















Policleto. El doríforo





5.- Período clásico (primera mitad del siglo IV)

La guerra del Peloponeso (431-404 a.C.) supone el hundimiento político de Atenas. Hay una serie de cambios sociales y políticos, unidos a una transformación del sentimiento religioso. El creciente escepticismo de los griegos para con sus dioses determina una transformación artística de éstos. Pierden la serenidad que hasta entonces habían tenido; aparecen como meros hombres, sin dignidad divina, realizando acciones humanas. En las plazas públicas se ven estatuas de dioses y héroes que se exhiben como objetos de curiosidad, sin recibir culto. La escultura va a evolucionar hacia lo subjetivo, individual y emocional, acentuando el naturalismo y utilizando un lenguaje menos concentrado, menos unitario, menos sobrio, exento de convencionalismos. Se produce una emancipación casi total de la escultura con respecto a la arquitectura.

Praxiteles representa la gracia en sus obras; los temas son agradables, llenos de encanto, tratados con suavidad. Las modela en mármol o bronce, suavizando las líneas con curvas delicadamente bellas. Evita toda recta y toda áspera rugosidad en el cuerpo humano. Sus figuras varoniles, como Sátiro en reposo o Apolo sauróctono, tienen un cierto sabor femenino. En este última obra arquea abiertamente el cuerpo, en una larga curva (curva praxiteliana: curvatura de la cadera y apoyo compensador en el lado contrario), desde el ápice de uno de los brazos extendido hasta la planta del pie. El estilo es delicado, con efecto sutil de claroscuro. La obra más importante de Praxiteles es la de Hermes con Dionisos, la única obra original del autor, o copia romana muy próxima al original. Representa a Hermes que sostiene en su brazo, ahora mutilado, una racimo de uvas, que el niño Dionisos quiere coger. La superficie aparece tan delicadamente ondulada que sugiere la sensación de blandura. Esta notable exquisitez se consigue gracias a un pulido moderado, que consigue una delicada matización de luz y sombra.

Nobleza y ponderación se observan en la Venus de Cnido, su obra maestra datada en el 360 a.C. Es la primera vez que un escultor se atreve a representar en plena desnudez a una divinidad femenina. La aparición del desnudo femenino se opera tras largos años de experiencia en el masculino. El desnudo está aquí justificado por el hecho de que la diosa sale del baño.

Scopas representa otro gran estilo, tan opuesto como igualmente nuevo. La pasión reemplaza al equilibrio, para mostrar una rica gama de estados del alma con atormentada intensidad. En el frontón de Tegea representa el drama de Meleagro, en cuyo rostro se ve la expresión trágica anunciadora de su próxima muerte. Origina fuerte influencia en la iconografía de los héroes de trágico destino: ojos hundidos y cejas fruncidas, boca entreabierta, tensión en los rasgos, fervor interior. El peinado se dispone en mechones abultados, muy claroscuristas. Este ideal de representaciones trágicas aparece claramente expresado en la Ménade poseída por el furor dionisíaco. La tendencia sensualista del escultor se observa al abrir provocativamente el vestido por un lado solamente.

Lisipo, educado en el trabajo del bronce, sólo conocemos réplicas suyas en mármol. Revisa el canon de Policleto y utiliza un canon más estilizado (1:8 frente a 1:7). El modelado de sus figuras es activo y se extiende en torno, dominando el espacio con aparente inmovilidad, y forzando al espectador a rodear la estatua: Apoxiomenos. Se potencian tres puntos de vista: el frontal, el de costado y el de tres cuartos. Entre sus esculturas más célebre está Hércules Farnesio.









Apolo sauróctono. Praxiteles

Venus de Cnido, obra de Praxiteles







6.- Período helenístico

Con las conquistas de Alejandro Magno el dominio griego se extiende por territorios orientales. La cultura y el arte griego sufren notables transformaciones. La muerte de Alejandro Magno (323 a.C.) provoca la disolución del imperio y el nacimiento de nuevas comunidades políticas que engendrarán el llamado Arte Helenístico cuyo desarrollo estricto finalizará de modo aproximado con el cambio de era, aun cuando el lenguaje artístico helenístico pervivió con el imperio romano hasta el año 30 a.C., fecha en que Augusto concluye la anexión de Egipto. Esta es la escultura que conocen e imitan fundamentalmente los romanos, de forma que a veces no es fácil distinguir entre un original romano o una copia griega.

Durante tres siglos se asiste a una nueva civilización en la que se conjugan elementos griegos y orientales. El sentido ideal clásico deja paso a un creciente naturalismo, individualismo y hasta realismo, basados cada vez más en la experiencia de los sentidos y no en el intelecto. Hay un afán de conquistar el espacio, de conseguir ritmos variados, y de alcanzar expresiones patéticas y trágicas. Se humanizan los temas mitológicos. Se tiende a acentuar más el modelado; se busca lo pintoresco e inusitado en las representaciones, lo cotidiano, la teatralidad. Las grandes creaciones del arte helenístico pertenecen al campo de la escultura.

La escultura de este momento se estudia por escuelas.

Las escuelas continentales griegas continúan trabajando. El Torso Belvedere se convierte en un canon de musculatura hercúlea. El cuerpo humano deja de ser una arquitectura ideal para concretarse en la evidencia de una carne hirviente. Fue muy admirado por Miguel Ángel. En El niño de la espina tenemos a un adolescente extrayéndose una espina del pie.

En bronce destaca el pugilista de las termas.

Es difícil clasificar a la Venus de Milo, pues no se sabe precisar bien si pertenece al siglo IV o a la época helenística. Se conserva, sin brazos, en el Louvre. Aunque incompleta, no es una obra mutilada. Ha llegado en estado de ruina perfecta y no angustian sus brazos seccionados. Se han dado diversas interpretaciones acerca de la disposición que debieron tener esos brazos ausentes. Pero la obra es tan hermosa en su estado actual que no merece la pena imaginarla de otra forma. La serenidad y armonía de las proporciones, con un rostro lleno de belleza, una incurvatura que da a la figura gracia admirable, nos presentan un deliberado contraste entre la plasticidad del desnudo y la prolijidad pictórica del vestido, bajo el que se advierte el movimiento de las piernas, una avanzada y otra en retroceso.

La serie de Afroditas helenísticas es numerosa, tanto en su fórmula de pie como en cuclillas. Estas últimas gustaron mucho tanto en ambientes helenísticos como romanos. El ritmo de su posición es el fruto del movimiento giratorio de la cabeza y de una parte del cuerpo. La posición de Afrodita tapándose púdicamente también forma parte de algunas de las representaciones de una diosa que preserva su intimidad.

A la escuela de la isla de Rodas pertenece La Victoria de Samotracia. De grandiosidad y elegancia impresionantes, avanza en la proa de la nave con las alas extendidas, dejándonos ver, tras sus admirables vestiduras impulsadas por el viento, uno de los cuerpos más hermosos creados por la escultura griega. Es el máximo exponente del barroquismo helenístico.

El grupo del Toro Farnesio fue realizado por los escultores Apolonios y Tauriscos. Representa al castigo infligido a Dirce, cuyo cuerpo es atado a un toro para que la arrastre, condenada por Zeto y Anfión, hijos de Antíope. Es una gigantesca composición piramidal. El movimiento y la composición están bien estudiados.

Agesandro, Polidoro y Atenedoro hicieron en el siglo I a. C. el grupo del Laoconte, uno de los dramas más espeluznantes de la mitología griega. Cuando fue hallado este grupo, en 1506, faltaban los brazos derechos del sacerdote y el del hijo menor. Un escultor renacentista los reconstruyó dirigiéndolos hacia el cielo, pero parece ser que se doblaban apoyándose en la nuca. Narra la muerte del sacerdote troyano por las serpientes enviadas por el ofendido Apolo. Es un tema de dolor profundamente trágico: une el dolor físico y el espiritual. Los personajes se nos muestran en actitudes angustiosas para desasirse de las serpientes. Gracias a ello, también nos dejan ver sus poderosas musculaturas en máxima tensión y un efecto de claroscuro en los cuerpos desconocido hasta entonces. La forma abierta, la composición diagonal, la ausencia de simetría, la hiperbolización del drama, nos llevan a elementos barrocos. Va a ejercer enorme influencia en Miguel Ángel y otros escultores.

A la escuela de Pérgamo pertenece la serie de los gálatas. Los habitantes de esta ciudad habían rechazado una incursión celtica de gálatas en el 228 a.C. y el rey Atalo I decidió conmemorar esta victoria con seis esculturas que se mostrarían en la plaza pública. Todas las escenas son de lucha: uno se halla moribundo, otro, viéndose perdido, mata a su mujer (uxoricida), etc. Los bárbaros vencidos son tratados con gran dignidad para exaltar el triunfo local.

Bajo el reinado de Eumenes se levanta el Altar consagrado a Zeus y Atenea. Fue iniciado en el 180 a.C. En grandes relieves, que adornan el gran podio del altar, se desarrolla la derrota de los gigantes, hijos de la Tierra, por los dioses del Olimpo. El tema es profundamente dramático y el escultor lo interpreta intensificando la expresión del esfuerzo corporal y del dolor en los rostros.

En Pégamo se dieron durante el periodo helenístico medio un estilo llamado "rococó" por su virtuosismo realista (Hermafrodita dormido, Fauno Barberini, Ariadna durmiendo).

La escuela de Alejandría busca en su escultura temas cotidianos y alegóricos. Representó a tipos populares en terracota, piedra o bronce. En mármol se conserva la alegoría del río Nilo, representado por un anciano recostado, con el cuerno de la abundancia en sus manos.
La Escultura griega fue considerada durante mucho tiempo la cima del desarrollo del arte escultórico en la Antigua Grecia.

Sumario
1 Características de la escultura griega
2 Materiales y técnicas de la escultura griega
3 Temas de la escultura griega
4 Tres grandes etapas de la escultura griega
4.1 Escultura griega helenística
4.2 Escultura griega arcaica
5 Fuente
Características de la escultura griega
En sus orígenes, en el siglo VII a.C., la escultura griega adopta el hieratismo, la frontalidad, la simetría, las formas geométricas, la claridad e idealización del arte egipcio y asirio. Su máxima representación son las estatuas arcaicas del estereotipo masculino y femenino (llamados kuroi y korai, respectivamente). El interés de la cultura griega por alcanzar la perfección, el ideal de belleza platónico, lleva a los escultores a buscar el equilibrio, la armonía y el dominio técnico a través de distintas fórmulas que irán evolucionando hasta el siglo II a.C. Aunque la idealización es una constante del arte griego en favor de la claridad y la belleza, la tendencia será una mayor observación del natural y un incremento paulatino del efecto realista y la caracterización particular. Se mejoran los conocimientos de anatomía humana superficial, cómo se articulan las distintas partes del cuerpo y el efecto de las tensiones generadas por el movimiento y la expresión. Conocimientos que no serán superados hasta el Renacimiento. Se desarrolla la estética clásica para el cuerpo masculino primero y para el femenino después (el cuerpo de las korai era cubierto con paños mientras que los kuroi se representaban desnudos) proponiendo una nueva convención en las proporciones e introduciendo los cánones de siete y ocho cabezas para las figuras humanas. La sonrisa eginética característica de la escultura griega arcaica se sustituye por un ceño ligeramente fruncido, este gesto grave por una serenidad clásica que será imitada o reemplazada por el dramatismo y la teatralización según las distintas escuelas helenísticas posteriores. La frontalidad y la simetría se rompen con nuevos puntos de vista, el movimiento contenido de las figuras en tensión, los primeros estudios del contraposto que equilibran una pose más relajada y la inclusión de nuevas posturas alternativas a las esculturas en pie. Los paños irán ganando progresivamente independencia de las figuras, mutando la regularidad y monotonía arcaica por efectos ópticos de realismo y énfasis de las formas anatómicas o el dinamismo del sujeto.


Afrodita de Cnido
Materiales y técnicas de la escultura griega
En la Antigua Grecia se esculpieron abundantes relieves (altos, bajos y medios) en lápidas, tablas votivas y como decoración arquitectónica (frisos, metopas, etc.), siendo estos últimos los considerados de mayor calidad (ejemplo: los relieves atribuidos a Fidias en el Partenón). Estos relieves solían tallarse en piedra con herramientas de metal. El bronce a la cera perdida fue la técnica predilecta para la creación de estatuas públicas, pero también se usó mármol, piedra caliza y terracota. Las estatuas criselefantinas de mármol y oro fueron más escasas por su alto coste y reservadas para las estatuas de culto más relevantes. La policromía se aplicó a esculturas de piedra, en especial a las obras de piedra caliza por tener un acabado más basto, comenzando como una decoración de colores vistosos y tornándose más discreta y naturalista durante el desarrollo del arte griego. Además de estos materiales también se emplearon en las miniaturas madera, hueso y marfil. El aumento de los encargos privados y la necesidad de difundir la cultura griega en los nuevos asentamientos durante la época helenística promueven una industria de copias de obras de arte y la especialización de los artesanos favoreciendo la explotación de los nuevos convencionalismos, la monumentalidad (Coloso de Rodas) y la pérdida de calidad técnica.

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Temas de la escultura griega
Los temas principales de la escultura griega fueron:

Dioses y escenas mitológicas.
Héroes y batallas.
Atletas ganadores de los Juegos Olímpicos.
Estos tres temas nunca dejaron de estar presentes en el arte griego. Otros se fueron añadiendo después:

Retratos de cuerpo entero de personajes ilustres en los que predomina aún una caracterización general sobre la apariencia real.
Personificaciones (ejemplo: musas) y criaturas mitológicas (ejemplo: esfinges).
Escenas cotidianas.
El cuerpo humano fue esculpido abundantemente. Cubierto con paños o desnudo. Tanto que se fueron ampliando las posibilidades, explorando y dominando un mayor rango de posturas, emociones, edades y etnias.

La difusión del arte griego por un territorio cada vez más amplio también provocó la creación de escuelas artísticas con sus propios signos de identidad:

Escuela de escultura de Atenas: Modelos clásicos y retratos.
Escuela de escultura de Alejandría: Vida cotidiana y alegorías.
Escuela de escultura de Pérgamo: Dramatismo y patetismo.
Escuela de escultura de Rodas: Temas dramáticos y giros forzados del cuerpo.

La muerte de Laoconte y sus hijos
Tres grandes etapas de la escultura griega
Escultura griega helenística
Se llama a la escultura del periodo helenístico en la Antigua Grecia (Hélade) que comprende la época entre el reinado de Alejandro Magno y la conquista de Grecia por los romanos, desde mediados del siglo IV a.C. hasta mediados del siglo II a.C. Es conocida como la etapa de difusión y decadencia que sigue a la escultura clásica. Apenas se han conservado esculturas originales y por eso las obras de los grandes escultores de la Antigua Grecia se han estudiado hasta la fecha a partir de las numerosas copias greco-romanas y descripciones en textos antiguos y representaciones. La escultura griega helenística se inspira en las obras clásicas, pero las lleva con el anhelo de deleitarse en el dominio técnico al manierismo. Las limitaciones técnicas de la escultura arcaica y la contención característica del clasicismo ceden el paso a la diversidad y la expresividad. Los escultores de este periodo perfeccionan el uso del canon de belleza ideal como ocurre con el cuerpo femenino al que en comparación con el periodo anterior se le estrechan los hombros, la cadera y se eleva la cintura. También se supera el acabado suave de la piel en figuras femeninas, infantiles y hermafroditas. Con el retrato caracterizado de la etapa del clasicismo tardío se abre la puerta para un mayor naturalismo que va ganando terreno a la idealización de tiempos pasados. Los escultores usan esta independencia de la belleza idealizada para representar las imperfecciones, la fealdad, la vejez, los rasgos individuales... Es un periodo de gran expansión económica para la cultura. Por una parte la expansión de la cultura griega a nuevos territorios requiere de mayor cantidad de esculturas públicas de héroes y dioses griegos para estos asentamientos y aumentan también los encargos privados para una función decorativa. Como consecuencia aumenta la industria de producción de copias a medida que desciende la calidad y creatividad en las obras. La abundancia de esculturas para el espacio público desemboca en una tendencia a la monumentalidad (como el desaparecido Coloso de Rodas, una de las siete maravillas del mundo antiguo), puntos de vista oblicuos en vez de relajarse al uso exclusivo de la frontalidad y más escenas de grupos. Además la difusión de la escultura griega en un territorio tan amplio favorecerá el nacimiento de escuelas con unas características propias como es el caso de la escuela de Atenas que sigue los modelos de las obras clásicas y en la que abunda el retrato, la escuela de Alejandría especializada en escenas de la vida cotidiana y las alegorías, la escuela de Pérgamo en la que se ensalza el patetismo y el drama y la escuela de Rodas, también dramática y con poses de curvas forzadas. La diversidad también se hace presente en los temas de la escultura griega helenística. Además de las tradicionales figuras de atletas y dioses (copias de obras clásicas) se incluyen nuevos temas más triviales o menos dignos como temas eróticos, morbosos, graciosos… También se incluye más variedad en los sujetos con personas de todas las edades, distintas etnias, animales y figuras mitológicas y alegorías. Y entre las posturas novedosas aparecen figuras tumbadas y agachadas.

Ejemplos de la escultura griega helenística
-Escultura: La muerte de Laocoonte y sus hijos

Escultura griega arcaica
Escultura griega arcaica se llama a la escultura del periodo arcaico en la Antigua Grecia (Hélade) que comprende la época entre el final de la Edad Oscura y las Guerras Médicas, desde el siglo VII hasta el VI a.C. Es conocida como la etapa de formación que precede a la escultura griega clásica. En su origen la escultura griega arcaica parte de las fuertes influencias del arte egipcio y asirio. Son obras aun hieráticas, rígidas y solemnes, en las que impera la ley de la frontalidad, de formas idealizadas con tendencia al geometrismo y de composición simétrica. La evolución griega de estas influencias egipcias y asirias se plasma en los kurós y korés, estereotipos escultóricos de figuras humanas masculinas y femeninas respectivamente característicos del periodo arcaico en la Antigua Grecia. Los kurós y korés, se reconocen por sus hombros anchos, cinturas finas, musculatura esquematizada, ojos almendrados, sonrisa eginética y orejas en forma de voluta que recuerda a la arquitectura jónica. La mayoría de las veces estas figuras se representan de pie, con los brazos pegados al cuerpo en el caso de los kurós y levantados en el de las korés, puños cerrados y ambos pies fijados en el suelo; pero también se esculpen figuras sedantes, reclinadas a caballo o seres mitológicos como las esfinges para la protección de las tumbas. Además de la posición de los brazos otra diferencia notoria entre las estatuas masculinas y femeninas es que a las korés se las representaba vestidas y a los kurós desnudos. Mientras que el tratamiento de las korés era decorativo con atención a los paños, el peinado y el rostro; la predilección por los kurós desnudos como motivo dio lugar a un desarrollo más temprano del estudio de una anatomía masculina mas fidedigna mejorando las proporciones de la partes del cuerpo y su articulación. Los cráneos se fueron haciendo más redondeados, las frentes mas altas, se redujo el tamaño de los ojos, se estrecharon los hombros, se ancharon las caderas... Este estudio del natural que se movía hacia la proporción de las partes dentro del todo acabó por llevar a los escultores a explorar otras posturas más naturales que rompían con la frontalidad simétrica tradicional. En cuanto a los relieves, según su función, varía su nivel de profundidad, escena y composición. Las lápidas son bajorrelieves en una losa alta con una figura en pie de perfil. Las metopas de los templos y las tumbas dóricas son de formato más cuadrado y se incluyen grupos de dos o tres figuras para rellenar el espacio. Los relieves largos de los frisos de la arquitectura jónica o las bases de las estatuas, sin embargo, son el soporte para escenas de acción. Las composiciones de los relieves son muy parecidas a las de la pintura sobre cerámica. las cabezas de los personajes prácticamente alcanzan el límite del soporte, en los grupos las figuras se superponen parcialmente, la dirección de la composición es horizontal y es muy poco frecuente que se insinúe un escenario. Mientras los hombros y en ocasiones el pecho de las figuras se representan de frente, el estomago, las piernas y a veces también la cabeza se dibujan de perfil con un cambio abrupto entre aquellas partes que miran al frente y las que están de perfil. El objetivo de esta combinación de puntos de vista es la de forzar la transmisión clara del mensaje los movimientos y los gestos.

Materiales y técnicas de la escultura griega arcaica
Durante el periodo arcaico es escaso el uso del bronce a la cera perdida, se trabaja más en piedra. Estas esculturas se pintaban en su totalidad de colores vivos cuando la piedra era de baja calidad (como en el caso de la piedra caliza). Es una policromía decorativa de colores planos. También se emplea en el acabado de las esculturas de mármol, aunque al ser un material de acabado solía no pintarse la piel con la excepción de algunas figuras masculinas de tez pintada de un marrón claro. Ya a finales del siglo VI a.C. se dejan de pintar los paños grandes exceptuando ciertos detalles. Los colores más usados eran el rojo, el azul y el amarillo, aunque también se empleaban el negro, verde y marrón.

Temas de la escultura griega arcaica
Los temas de la escultura griega arcaica son principalmente votivos y religiosos.

Ejemplos de esculturas arcaicas griegas
-Escultura: Auriga de Delfos -Kurós, Museo del Louvre -Escultura:Dama de Auxerre



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